Busque el acompañamiento de un asesor inmobiliario, fíjese que no digo un vendedor, la diferencia es que el primero no tendrá como piedra angular de su quehacer profesional la obtención de una comisión sino la satisfacción del cliente en base a sus necesidades reales. El dinero que viene como justa retribución a sus esfuerzos profesionales vendrá después y, lo más importante, no saldrá de los bolsillos suyos sino del desarrollador.
Precalifíquese en un banco del sistema o en una asociación mutualista. Es de vital importancia determinar si el recorrido que inicia tendrá un final feliz.
Cerciórese de la solvencia profesional y económica de la empresa que está construyendo. Revise sus proyectos anteriores, pasee por ellos junto con su asesor. Constate si la gente está satisfecha con su compra. El dominicano es muy conversador, eso le ayudará.
Si es un proyecto que está bajo la Ley de Fideicomiso y Desarrollo Inmobiliario, mucho mejor. Tendrá seguridad jurídica, y, si es su primera vivienda, puede aplicar para el bono que se deriva de esa legislación.
Tome en cuenta el entorno, la cercanía con los principales servicios, las posibilidades de crecimiento urbanístico realmente sano y el acceso a vías principales.
Tenga también presente el tiempo que le darán para completar el inicial y verifique si puede flexibilizar la cuota mensual en base a pagos extraordinarios en los meses de mayor ingreso para usted.
En la mayoría de los casos hará un buen negocio. Aunque el ritmo constructivo del país ha reducido la plusvalía que otrora disfrutaban los compradores de viviendas en plano, con los bienes raíces siempre ganará algo si está comprando como inversión.
Le deseamos una buena compra.
Robert de Leon








