La vida del hombre no consiste en la abundancia de:
No esperes tener mucho para permitirte ser feliz A veces pasamos la vida esperando que llegue el éxito, que aumente el dinero, que tengamos una casa más grande o que nuestros problemas desaparezcan para, finalmente, sentirnos felices. Y sin darnos cuenta, dejamos pasar los pequeños milagros que ocurren cada día. La felicidad no debería ser una recompensa que nos damos después de triunfar; también puede ser la fuerza que nos acompaña mientras luchamos por salir adelante. Ser feliz no significa ignorar las dificultades, conformarse con lo poco ni renunciar a nuestros sueños. Significa aprender a vivir con gratitud por lo que tenemos, mientras trabajamos con esperanza por lo que deseamos alcanzar. Es disfrutar un café en paz, una conversación sincera, un abrazo inesperado, la salud que aún nos acompaña, la risa de un ser querido o la tranquilidad de llegar a casa y sentir que, a pesar de todo, seguimos teniendo motivos para agradecer. No permitas que la comparación te robe la alegrí...